Colección Primavera-Verano 2014

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La inspiración

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LA COSTURA
EN MOVIMIENTO

En esta colección de alta costura primavera-verano 2014, Raf Simons, director artístico de Christian Dior, se ha interesado por el mundo de las mujeres, un mundo personal, oculto, casi inaccesible. El lado resueltamente femenino del saber hacer de un taller de alta costura ha sido combinado con la singular relación entre los creadores y sus clientas. «Esta colección es casi abstracta, explica Raf Simons. Más que nada, quería concentrarme en la idea de intimidad en la costura, en el lazo emocional que une a las clientas con los salones y la idea misma de mujer. » El mundo descrito por esta colección es un mundo plenamente sensual. Un juego complejo de transparencias desde un punto de vista contemporáneo donde el trabajo del bordado y el corte son el motivo principal y donde lo oculto, lo íntimo, lo manifiesto, son evocaciones lúdicas y poéticas.
Todos los saber hacer e incluso la confección de la prenda han sido disimulados para que podamos descubrirlos a través de un follaje de flores delicadamente bordadas, a veces ocultas, a veces reveladas, a través del profundo respeto y valorización del cuerpo de la mujer: los saber hacer de los talleres de alta costura han sido llevados aquí a su máxima expresión. Una nueva forma de construcción compleja revestida de un aspecto decorativo. Los tejidos calados predominan en la colección, confiriéndole a las prendas una tercera dimensión contemporánea a través de los bordados y de su perspectiva arquitectural.

Y a pesar de tratarse de la colección más compleja jamás realizada, todo destila ligereza y sencillez. En esta colección encontramos igualmente la idea de un diálogo con las clientas de alta costura de hoy en día: la forma en que las mujeres se proyectan en una prenda. Reconocemos también al Christian Dior que se complacía a veces voluntariamente rompiendo la perfección de un vestido, algo que en este contexto podría interpretarse como un gesto de la clienta: un cuello recortado, una falda recogida, una silueta acabada en unas deportivas. En definitiva, un nuevo look desenfadado.
El decorado del desfile reinterpreta una vez más la intimidad de un salón dedicado a las mujeres. Reflejo de la arquitectura de interior francesa de principios de los años 60, influenciada por la pureza angular del Modernismo, atenuada por un cierto biomorfismo evocador de las formas femeninas, el decorado está en perfecta resonancia con la propia colección. Todo ha sido esculpido por la mano del hombre. «El decorado es radicalmente femenino, explica Raf Simons. Quería que las mujeres que llevasen estas prendas también lo sintiesen. Que pudiesen llevarlas con la sencilla fuerza de su actitud, sin artificio como las “poses de alta costura“: que las clientas pudiesen llevarlas con total naturalidad. »