Primavera-Verano 2013La inspiración
Los jardines constituyen la metáfora perfecta del ritmo de las estaciones. En ellas se leen todas las transformaciones del ciclo de la naturaleza. Para esta colección de alta costura, Raf Simons, director artístico de la Maison Dior, se inspiró en los movimientos cambiantes que las estaciones imponen en un jardín y todos los savoir-faire que el hombre emplea para controlarlo.
"Para esta temporada, quise confeccionar una colección que se tratase de sí misma, explica Raf Simons. Quería que fuera literalmente "de temporada", que contase la propia idea de la primavera. "
A través de esta colección podemos seguir la temporada en todo su esplendor y su diversidad, desde los primeros signos de vida y los primeros brotes en invierno hasta las flores enteramente florecidas en pleno verano. Así, los bordados de capas superpuestas de flores se van haciendo cada vez más numerosas a medida que la colección va avanzando. Hasta los vestidos con espalda globo, completamente bordados, cuyo efecto natural esconde una construcción minuciosa, proeza técnica de los talleres.
En esta temporada las siluetas poseen un cambio constante que les permite encontrar por sí mismas su forma en el cuerpo, sin que por ello todo se escape de un control absoluto. Punto de simetría Todo se trata de superposición, lo que estructura el amplio desafío en su conjunto, dando la impresión que las siluetas nacen y van apareciendo en el decorado. Se elaboran nuevas ideas para traducir la idea de vida y energía. Las formas simples sobresaltan las construcciones complejas. El taller flou y el taller tailleur ― los dos pilares, tradicionalmente distintos, del savoir-faire de la alta costura ― a veces se unen en una sola y misma pieza, como un esqueje o un injerto.
El jardín es al mismo tiempo la metáfora perfecta de esta colección, pero es también el marco ideal de este amplio desfile. En el corazón del Jardín de las Tullerías ―jardín histórico que posee un sinnúmero de memorias― la decoración está al interior y al exterior al mismo tiempo, reflejándose en los muros de espejos de este lugar efímero. Es aquí, en medio de árboles y setos de boj de un jardín a la francesa contemporánea, en donde las modelos aparecen, como floreciendo, y toman lugar, cuales flores en su jardín: la propia encarnación de esa mujer-flor tan apreciada por Christian Dior.
"Aquí se ve que la colección creció y evolucionó desde aquel punto de partida que fue la alta costura presentada la última temporada, analiza Raf Simons. Pero siempre en una misma perspectiva y con el deseo que esta colección se convierta en una realidad para quien la luzca. "
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