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Dior et ses décorateurs

— Autor Maureen Footer — Editorial The Vendome Press — Presentación « Vivir en una casa que no se parece a ti es como vestir la ropa de otra persona », escribía Christian Dior en sus memorias. El vínculo inquebrantable que une al diseñador con el arte de vivir se narra por primera vez en Dior et ses décorateurs. Presentado de manera delicada por un prólogo de Hamish Bowles, corresponsal para la edición estadounidense de la revista Vogue, este libro está notablemente documentado con los escritos de Maureen Footer, historiadora especializada en las artes decorativas francesas.
Pero, ante todo, es una invitación inédita a abrir las puertas de lugares excepcionales y de espacios secretos: desde la casa de la infancia del diseñador, erigida sobre un acantilado de Granville, donde los dibujos de Utamaro y Hokusai componían la inspiradora "Capilla Sixtina" del creador, para citar sus recuerdos evocadores, hasta el apartamento familiar de París. El libro se adentra sutilmente, a través de las imágenes, los dibujos y los archivos de la Maison, en los universos íntimos que han forjado los gustos de Christian Dior y, particularmente, en su fascinación por el siglo XVIII, plasmada de manera sublime en su silueta New Look.
Esta pasión por la elegancia la compartía con sus amigos decoradores, Victor Grandpierre y Georges Geffroy, con quienes formó un trío creativo sin igual. Su colaboración y amistad única, tema esencial de este libro, han contribuido a construir los códigos de identidad de Dior, homenaje a su estilo neoclásico. Fue Victor Grandpierre quien concibió la atmósfera « decorada pero no decorativa » del número 30 de la avenue Montaigne, que se hizo famosa por su salón Helleu, blanco y gris perla, y sus sillas medallón de inspiración Luis XVI.
El decorador diseñó también la puesta en escena de otras boutiques en el mundo, además de los estantes de exposición y los envases de los perfumes icónicos, como Miss Dior o Eau Sauvage.
Para su apartamento del boulevard Jules-Sandeau en el distrito XVI de París, el diseñador recurriría a otro de sus conocidos, el dibujante Georges Geffroy. Este artesano del estilo Dior compuso, junto a Victor Grandpierre, un interior lujoso donde florecieron, en un eclecticismo exuberante y refinado, todos los gustos artísticos del creador. Un dibujo de Matisse, tapicería gótica, bronce del Renacimiento… encuentran aquí la armonía, una expresividad única. « Poco importan las reglas del buen gusto, ya que ellas deben, en mi hogar, ceder a las de mi propio gusto, que se adapta a la perfección a todos estos enfoques », explica Christian Dior en su autobiografía antes de añadir que « antes que un interior impecablemente decorado », él prefería siempre « uno más sensible y más vivo, que se construya poco a poco, según la existencia y los caprichos de su habitante ».
Además de ofrecer un cautivador retrato colectivo de tres personalidades eruditas, estetas y cómplices, Dior et ses décorateurs es un fiel reflejo de la creatividad de toda una época y de una década influenciada y moldeada por la visión innovadora de Christian Dior y de dos de sus más fieles colaboradores. Viejo amigo del diseñador, Victor Grandpierre, desplegaría desde los inicios de la Maison todo un arte de vivir, símbolo de lujo y refinamiento. Por otro lado, los sueños de grandeza de Georges Geffroy, serían una fuente de inspiración inagotable para el diseñador.

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