Patrimonio | DIORMAG

26 Diciembre
Patrimonio

La atemporal Toile de Jouy

Para las fiestas de fin de año, Dior rinde homenaje a un motivo estrella de su historia: la Toile de Jouy. Una retrospectiva sobre este emblemático tejido del siglo XVIII, elegido por Christian Dior desde la fundación de su Maison de Alta Costura. 

Texte : A finales de 1946, Christian Dior designa a Victor Grandpierre como encargado de decorar el número 30 de la avenue Montaigne, donde late el corazón de la Maison que acaba de fundar. Durante el transcurso de una visita, al artista y amigo del diseñador fundador, Christian Bérard, se le ocurre la idea de tapizar con Toile de Jouy la boutique "Colifichets", la primera de la historia de Dior y concepto visionario donde se proponen una serie de accesorios, según la "tradición de las tiendas de frivolidades del siglo XVIII".  El estampado elegido es una reinterpretación inspirada en el modelo L'Escarpolette, de color crema con diseños de color sepia, de Jean-Baptiste Huet, que retoma la obra Los felices azares del columpio del pintor Jean-Honoré Fragonard. El tejido decorativo, reconocible por sus sainetes y sus motivos florales, viste las paredes, los pasillos, el doselete e incluso la escalera con esta suntuosa envoltura. En 1949, también se decora en su totalidad con este tejido el salón "Muguet", ubicado una planta más arriba. 

En abril de ese mismo año, se presenta en el hotel Plaza de Nueva York una suite Christian Dior, decorada por Victor Grandpierre del mismo modo con Toile de Jouy.

Diez años más tarde, este emblemático diseño es tan apreciado que se utiliza en dos vestidos ligeros de la sucursal inglesa C.D. Models, así como en los zapatos de salón concebidos por Roger Vivier. Varios directores artísticos de la Maison, inspirados en este legado, han reinterpretado la Toile de Jouy aportándole su visión de la modernidad. Gianfranco Ferré la versionó en dos creaciones arquitecturales para su colección de Alta Costura Primavera-Verano 1991, mientras que John Galliano la reinterpretó en dos vestidos largos, presentados durante el desfile de Prêt-à-Porter Primavera-Verano 1998.

 Las tradicionales imágenes pastoriles de la Toile de Jouy, metamorfoseadas por Maria Grazia Chiuri para su colección Crucero 2019, se convierten en un bestiario compuesto por animales salvajes. Los tigres, las serpientes, los monos y las jirafas también están presentes en los escaparates Dior de esta temporada. Asimismo, las decoraciones navideñas y los artículos de la línea Dior Maison como, por ejemplo, platos, manteles, cojines o velas, celebran el arte y la elegancia de regalar a los seres queridos al estilo de Christian Dior. En la línea Baby Dior, la Toile de Jouy se presenta en dos peluches, una jirafa y un elefante.

 En lo que respecta a Kim Jones, el director artístico la ha reinterpretado para su primer desfile masculino para la Maison, optando por utilizar diferentes técnicas y materiales: en all over, jacquard o con plumas bordadas. El pasado noviembre, con motivo del desfile de la colección Pre-Fall 2019 celebrado en Tokio, el británico la presentó en versión nipona, elevando de nuevo el estampado preferido del diseñador a la categoría de icono eterno.

19 Noviembre
eventos

Dior, del viaje a Estados Unidos a la conquista del mundo

Hasta el próximo 3 de marzo, la exposición Dior: de París al mundo, que tiene lugar en el Museo de Arte de Denver (DAM), en Colorado, rinde homenaje a más de 70 años de creaciones de Alta Costura que evocan el alma viajera y el espíritu visionario de Christian Dior y sus sucesores.

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Photo André Gandner © Clémence Gandner

"Como diseñador de moda parisino, debía conocer no solo las necesidades de las mujeres francesas, sino también de las mujeres elegantes de todo el mundo", escribe Christian Dior en sus memorias. 

 

El 1 de septiembre de 1947, unos meses después del gran éxito del New Look, bautizado así por Carmel Snow (jefa de redacción de Harper's Bazaar), el diseñador fundador, convocado en Dallas para recibir el prestigioso galardón Neiman Marcus Award, partió al encuentro de las elegantes damas del Nuevo Mundo. "Las mujeres estadounidenses son famosas por su belleza y deseaba verlas en su propia tierra", confiesa también en sus memorias. Estas mujeres, realmente impresionadas ante su revolucionario estilo, serían no solo una fuente de inspiración para sus creaciones, sino que también se convertirían en algunas de sus clientas más fieles. A partir del año siguiente, la misma atmósfera refinada del número 30 de la avenue Montaigne se instalaba en la Quinta Avenida, con motivo de la inauguración de la línea Christian Dior New York. Además, el diseñador encontró entre las actrices de Hollywood sus musas perfectas. Tras Marlene Dietrich, su íntima amiga y estrella de Dior desde el principio de los tiempos, las incondicionales de la Maison fueron Marilyn Monroe, Grace Kelly e incluso, Elizabeth Taylor. Una ardiente complicidad con Estados Unidos, que sigue teniendo lugar en la actualidad, gracias a Charlize Theron, Natalie Portman y Jennifer Lawrence.

 

De este primer viaje al otro lado del Atlántico, durante el cual Christian Dior exploró Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Chicago, nacerían a su regreso algunos modelos emblemáticos de nombres alusivos, como el abrigo de lana de color rojo brasa Arizona, el abrigo con motivo pata de gallo Texas y el vestido Nuit à Chicago. Diez años después, en 1957, año en el que protagonizó la portada de la célebre revista estadounidense Time, y siempre impulsado por su sed de descubrimiento, viajó hacia la costa oeste. En Los Ángeles, creó su primera línea de bañadores, estableciendo así desde 1956 una colaboración con Cole of California. Esta odisea lo llevaría a imaginar un sistema innovador de filiales (en Londres, Caracas, etc.) y más tarde a firmar acuerdos de licencias con los mejores fabricantes, desde Canadá hasta Japón. De este modo, Dior traspasó las fronteras de Estados Unidos y consiguió abrirse al mundo entero.

 

Justamente, a partir del 19 de noviembre se rinde homenaje a esta ambición internacional y esta insaciable curiosidad en la exposición Dior: de París al mundo, mediante más de 180 modelos de Alta Costura y 25 telas de taller, fotografías, vídeos y películas inéditos, bocetos y unos 200 accesorios y objetos relacionados con los perfumes y el maquillaje Dior, reunidos bajo el comisariado de Florence Müller. Un fascinante viaje en el tiempo, que también seguirá los pasos de la creatividad de los sucesores de Christian Dior, quienes, al igual que él, encontraron en las culturas del mundo una fuente de inspiración.

14 Noviembre
Patrimonio

Las estrellas en la inauguración de la Gala Internacional del Guggenheim

Anoche, durante la inauguración de la Gala Internacional del Guggenheim realizada gracias al apoyo de la Maison, Gwyneth Paltrow, Jorja Smith, Karlie Kloss, Jamie King, Camille Rowe, Selah Marley y muchas otras celebridades brillaron vestidas de Dior.

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14 Noviembre
Patrimonio

Dior y el arte

Por sexto año consecutivo, fiel a la pasión de su fundador por el mundo artístico, Dior hace posible la Gala Internacional del Guggenheim, en Nueva York, y refuerza así los vínculos que unen a la Maison con el arte, en todas sus formas.

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Salvador et Gala Dali, Christian Dior, Victor Grandpierre et Jacques Benita à Barcelone, 1956. © Droits réservés

"Oficialmente, cursaba el bachillerato en el Cours Tannenberg, pero ya sentía especial afinidad por los compañeros amantes de la música, la literatura, la pintura y todas las manifestaciones del Art Nouveau", escribió Christian Dior en sus memorias. Aunque el futuro diseñador de la avenue Montaigne pretendía matricularse en la escuela de Bellas Artes para ser arquitecto, el rechazo de sus padres lo impulsó a decantarse por las ciencias políticas. Fascinado por los jóvenes artistas de su época, con los que se encontraba "en los cuatro puntos cardinales del nuevo París inventivo, cosmopolita, inteligente, pródigo de novedades realmente innovadoras", agudizó la vista y entabló una valiosa amistad con el músico Henri Sauguet, el pintor Christian Bérard y también con el poeta Max Jacob. Dior, muy cercano al Grupo de los Seis, soñaba con convertirse en compositor. Sin embargo, decidió en 1928 abrir una galería de arte junto con Jacques Bonjean y, más tarde, con Pierre Colle. Juntos, expondrían las obras de Marcel Duchamp, René Magritte, Alberto Giacometti, Alexander Calder y Georges Braque, junto a las de Leonor Fini, Joan Miró y Pablo Picasso. "¡Qué pena que no haya podido conservar estas telas que ahora poseen un valor inestimable y que mi familia en aquel entonces consideraba que carecían de él!" se lamentaría más tarde el galerista convertido en diseñador.

Durante el desfile de la colección de Alta Costura Otoño-Invierno 1949, presentada en los salones de la avenue Montaigne, algunos vestidos creados por Christian Dior llevaron el nombre de sus amigos artistas, como Matisse o Braque. Durante diez años, sus creaciones se nutrieron con el trabajo de sus contemporáneos, quienes a su vez, desde Marc Chagall hasta Bernard Buffet, pintaron su retrato. Este diálogo permanente entre el arte y la moda prosigue tras el fallecimiento del diseñador fundador, gracias al talento de sus sucesores.

Así, para el vestido Madeleine de su colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2005-2006, John Galliano se inspiró en la obra Madame Charles Max, del artista italiano Giovanni Boldini. En julio de 2007, celebró los 60 años de la Maison con un desfile espectacular sobre el tema del Bal des Artistes, en la Orangerie de Versalles. Las modelos parecían salidas de los cuadros pintados por los impresionistas, los maestros holandeses o españoles, e incluso los artistas del Renacimiento. Una pasión por el arte que de igual modo compartió su sucesor, Raf Simons, quien desde su primer desfile de Alta Costura Otoño-Invierno 2012-2013, citó las telas abstractas de Sterling Ruby y exploró, en la temporada siguiente, los dibujos realizados por Andy Warhol en la década de 1950. Más recientemente, para su colección de prêt-à-porter Primavera-Verano 2018, la directora artística Maria Grazia Chiuri se inspiró en la artista Niki de Saint Phalle y en su amistad con Marc Bohan, director artístico de la Maison entre 1961 y 1989. Actualmente, la Maison sigue estrechamente relacionada con el mundo del arte, como así demuestra cada año desde 2013 la Gala internacional del Guggenheim, en Nueva York, celebrada gracias al apoyo de Dior.

14 Mayo
Patrimonio

 Eternamente Marilyn

Ella encarnaba el glamour, él tenía a Hollywood a sus pies. Marilyn Monroe y Christian Dior establecieron una relación legendaria.

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Photographed by Milton H. Greene © 2018 Joshua Greene archiveimages.com

En 1953, en Los caballeros las prefieren rubias, de Howard Hawks, Marilyn Monroe actuó junto a Jane Russell. Amigas tanto en la pantalla como en la vida real, las dos mujeres, recién llegadas a París, se encontraron frente a un escaparate Dior en el que se presentaba el célebre traje Bar, emblema del New Look. Si bien podemos imaginar que la boutique se apareció allí como una pura coincidencia fantasmagórica o cinematográfica, fue sin duda una prueba fidedigna del aura de la Maison que se impuso del otro lado del Atlántico, sinónimo de la Ciudad Luz y su sentido de la elegancia sin igual.


La relación entre Dior y la célebre rubia quedaría inmortalizada en una inolvidable sesión fotográfica. Como un beso de despedida, esta serie de imágenes capturó para siempre la belleza legendaria de Marilyn Monroe, sublimada por un vestido negro de la Maison, con un escote profundo en la espalda. Fue la última sesión de fotos de la diva, en 1962, y la concedió a Bert Stern para la revista Vogue.


Más de medio siglo después de su fallecimiento, la estrella todavía fascina con su halo de misterio. En 2011, la campaña Dior para el perfume J’adore se rodó en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles frente al objetivo del director Jean-Jacques Annaud. Mientras la musa Charlize Theron se deslizaba hacia la pasarela, se podía ver a Marilyn, vestida completamente de Dior, símbolo de glamour eterno.

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