L'Or de Vie Crema contorno de ojos y labios - tratamiento obra maestra

15 ml

Esta fina crema de fundición disminuye ojeras, suaviza arrugas y redefine el contorno de labios. La mirada y la sonrisa recobran su vitalidad e iluminan el rostro con una nueva luz.

EL ORIGEN DE UNA OBRA MAESTRA: UN CASTILLO CON UNA LONGEVIDAD LEGENDARIA

El Château d’Yquem es un viñedo único en el mundo.
Joya absoluta del lujo francés, resiste el paso del tiempo con el más alto nivel de excelencia desde hace más de cuatro siglos.

Desde hace 30 años, la ciencia Dior ha estudiado el poder infinito de las viñas del castillo y ha desarrollado la "Golden Drop Longevity Technology" de L'Or de Vie, el tratamiento de longevidad más avanzado.

UNA RARA UNIÓN DE LONGEVIDAD ENTRE LA SAVIA Y EL BOTRYTIS CINEREA

  • El origen de esta fuerza del tiempo reside en una rara alquimia entre la savia y el botrytis cinerea, un precioso fermento noble, que proporciona a la uva su concentrado único.

    La savia dorada de Yquem ofrece a la piel el poder de mejorar la longevidad de las células cutáneas. El noble fermento de Yquem captura y refuerza la alquimia del tiempo y de la naturaleza para ofrecer a la piel una fuerza vital invisible.

    Esta combinación, rara y única, ofrece a la piel una protección de longevidad que reparar los signos del envejecimiento más profundos para, de esta forma, invertir el paso del tiempo.

LA CORONA DE YQUEM, UN EMBLEMA DE ETERNIDAD DESDE 1785

  • La cosecha del Château d’Yquem posee el don de la eternidad, con una capacidad excepcional para mejorar hasta el infinito. Con el poder infinito de un rey, la corona del castillo encarna este don de la longevidad, transmitido de generación en generación a los sucesivos guardianes del terreno, custodios del savoir-faire y de los valores.

    "Aquí, el hombre debe estar a la altura de Yquem. Yquem no pertenece al mundo de lo efímero, sino al de lo eterno".
    Pierre Lurton 

HOW TO

De una forma espectacular, su piel recupera todo el poder de su juventud: radiante, firme, flexible, uniforme, perfectamente hidratada y aterciopelada.
El rostro irradia una belleza soberana e inalterable.