Inspiraciones

Gráciles movimientos

Un vestido dorado envuelto en flecos es el encargado de abrir el desfile, reinterpretando el peplo mediante un estilo gráfico y una gracilidad exaltada aún más por el movimiento. Simbolizando también una feminidad majestuosa, se presentan otras piezas con unas finas trenzas que abrazan la cintura.

    La vida de color de Dior

    En el corazón del comprometido decorado concebido por Judy Chicago —obra y refugio al mismo tiempo— aparecen unas neodiosas contemporáneas sublimadas por el oro. Este color divino, tan apreciado por Dior desde su fundación, resplandece sobre trajes y vestidos largos, una revisita magnificada del antiguo peplo: inspiración esencial de Maria Grazia Chiuri. Asimismo, los motivos pata de gallo o espiga, completamente envueltos en lamé, feminizan e iluminan de manera celestial los conjuntos de Alta Costura.

      Mujer naturaleza

      Auténtica oda a la feminidad, esta colección también rinde homenaje a los elementos de la naturaleza, tan arraigados en el corazón de Maria Grazia Chiuri. Evocando el poder creador de las mujeres, unas espigas de trigo —símbolos nutricios que, trenzados, coronaban el cabello de algunas diosas— realzan los modelos de tul o de jacquard. Un vestido de nubes, trenzado y drapeado, aparece bordado con un cautivador cielo de tormenta. El look final deja ver una luna deslumbrante iluminada por perlas doradas y flecos azul noche. Una silueta de un savoir-faire virtuoso, encarnación del empoderamiento.

        Gracilidad triunfadora

        Antiguo aderezo que parece esculpido en el propio cuerpo, el peplo se reinventa a través de la mirada de Maria Grazia Chiuri para celebrar el poder femenino. Se presenta en blanco pero también en azul cielo, amatista, ajenjo o incluso amaranto: un estudiado abanico de colores insólitos y preciosos que fascinan a la directora artística. Su carácter esencial y atemporal se ve sublimado por la excelencia de la Alta Costura de Dior, a través de una precisa técnica de corte en tejidos ligeros, como la muselina de seda. El emblemático diseño Bar, que conlleva un excepcional trabajo arquitectural, experimenta una metamorfosis con la que retoma los drapeados y las curvas de esta túnica divina.

          Divinas conquistadoras

          Los vestidos del desfile evocan una feminización de las armaduras, jugando con la fuerza y la delicadeza. Manifestando un savoir-faire de excepción, los bustiers están sutilmente bordados con cola de rata, versionando así las cotas de malla o incluso representando una cabeza de león. En el último look, que evoca la luna como símbolo de feminidad, las lentejuelas ofrecen una poética ilustración de estas armaduras de amazonas modernas.

            Sutiles trenzados

            Los trenzados y torsiones de los tejidos, encarnación simbólica del estilo de la antigüedad que además pone de manifiesto un savoir-faire de excepción, plantean unas adaptaciones gráficas y modernas del drapeado y el plisado. Al fundirse con la estructura de los vestidos, ciñen la cintura y exaltan la ligereza y la transparencia de la muselina de seda, desvelando así la piel con total delicadeza.

            Créditos foto - Morgan O'Donovan