DIOR LADY ART N.º 5: CONOZCA A LAS ARTISTAS

JOËL ANDRIANOMEARISOA

Desde Antananarivo hasta París, Joël Andrianomearisoa cultiva la fascinación por la ciudad, esa entidad misteriosa, ese “todo” en el que culmina su prolífica inspiración, tomada de sonidos, fragancias, texturas, seres, e incluso de la arquitectura. Su investigación creativa se compone de la infinita diversidad de emociones que busca materializar bajo el nombre de melancolía dulce, una ausencia inevitable que todo el mundo comprende pero no es capaz de nombrar. Sus obras, elusivas y magnéticas convierten la fragilidad y la intensidad del deseo en una fuerza esencial de la vida. “Llévame al fin de todos los amores”, entona el laberinto de Lady Dior, como un testimonio de las pasiones ya saciadas y las promesas de nuevas historias de amor.

 Sobre la superficie, los materiales superpuestos como delicados milhojas reproducen latidos del corazón, mientras que en el interior un forro inmaculado simboliza los remolinos del amor. La historia comienza en el envoltorio, una espectacular obra de arte única en papel. En negro y adornado con piel o seda radzimir, ambas versiones están realzadas con bordados y calados, así como palabras, susurros y caricias, como obras vivas en continuo movimiento. Como sorpresa poética final, los acompaña un libro que contiene sus memorias, un diario de este proyecto y el de su vida futura. Una oda a los sentimientos y una interpretación sensible del mundo.

JUDY CHICAGO

Judy Chicago, una de las fundadoras emblemáticas del arte feminista, ha convertido su vida y su investigación en un medio para combatir las ideas patriarcales. Esta celebridad de numerosos talentos nunca ha dejado de desarrollar una estética singular que cuestiona la dominación masculina y celebra el éxito de las mujeres, a menudo olvidadas o relegadas a los márgenes pesa a sus importantes contribuciones. En lugar de las líneas limpias y angulosas que preferían sus contemporáneos, ella elige las curvas, generosas, sensuales y coloridas, en las que las espirales y caracolas evocan símbolos de poder femenino, al igual que las imágenes que ha elegido para reinterpretar el icónico Lady Dior. 

Gracias al tratamiento dicroico, testimonio del innovador savoir-faire de los ateliers, sus tres bolsos reinventados están decorados con fascinantes efectos perlados, metálicos o iridiscentes. Los motivos hipnóticos que componen sus obras cobran vida a través de cautivadores e inesperados efectos de la luz en forma de reflejos centelleantes. Cada una de estas piezas excepcionales está firmada con una frase que representa la obra, para dejar brillar más su fuente creativa. Se trata de una oda a la feminidad plural, que extiende el apasionado y comprometido diálogo con Dior, que comenzó con la colección primavera-verano 2020 de alta costura de Maria Grazia Chiuri.

GISELA COLON

Inspiradas por las fuerzas de la vida, las energías universales y el sistema planetario, Gisela Colón ha desarrollado un lenguaje singular que despliega un fascinante léxico de formas geométricas y figuras orgánicas. Minimalistas y futuristas a la vez, sus icónicos monolitos y células biomorfas (esculturas sobre paredes que parecen mutar, como promesas del futuro) se encuentran en la encrucijada entre arte y ciencia.

Concebidas mediante la última tecnología, sus obras recurren a materiales innovadores utilizados en la industria aeroespacial que emiten reflejos holográficos que cambian según la luz. Sus sorprendentes obras, que unen la realidad y la fantasía, la Tierra y la galaxia, reinterpretan los tonos y líneas arquitectónicas del Lady Dior, dando vida a dos creaciones únicas. Estas obras, bautizadas como Stardust y Amazonia, simbolizan, a través de sus colores hipnóticos, la magia interestelar y los mágicos misterios del mundo. Como último detalle emblemático, los charms “Dior” están puntuados con un monolito, un símbolo que para Gisela Colón representa igualdad, poder y belleza. Estos “bolsos del futuro”, como los llama la artista, combinan el encantador espíritu de la Vía Láctea y la naturaleza, rindiendo homenaje a la pasión de Christian Dior por las artes adivinatorias y las constelaciones.

SONG DONG

“Ventanas”: Song Dong percibe y reinventa el Lady Dior como un objeto de deseo en el límite de la existencia y lo redefine; lo sitúa en los márgenes del “interior” y el “exterior” del mundo y del espíritu, y reconstruye la inseparable relación “parasítica” mutua entre los usuarios y el bolso, como un puente y, a la vez, un reflejo de sus múltiples facetas. Impulsado por el deseo de libertad infinita, el artista buscaba revelar la naturaleza efímera del comportamiento humano y explorar conceptos complejos y fascinantes a la vez, como la ociosidad, la inutilidad y la ausencia de límites. Su infancia en China, marcada por una educación tradicional en medio de la Revolución Cultural, le inculcó una pasión aún mayor por la pintura que puede “expresarse libremente”. En aquella época, consideraba la pintura un sinónimo de la huida, y un espacio en el que “respirar en libertad”.

Más adelante, la “pintura” que le interesaba fue sustituida por el concepto más amplio de “vida artística”, y se convirtió en la verdadera fuente y recurso de su energía creativa. Puesto que había crecido en la década de los 80, durante la época de reforma y apertura de China, para él la “ventana” es un símbolo de “libertad” y “apertura”, como objeto filosófico que impulsa el pensamiento. Ha revisitado el Lady Dior con gráficos refinados y coloridas composiciones mezcladas con un juego de espejos. Esta composición abstracta se llama “Windows Bag (bolso de ventanas)”, lo que aporta al tradicional concepto de “bolso” un atributo de “ventana”. Parece metamorfosearse en función de la luz, las sombras, los lugares y los rostros. Un icono deslumbrante, en perpetuo movimiento, que llama al (re)descubrimiento de uno mismo. “El ‘bolso de ventanas’ sitúa el mundo en que se encuentra fuera de sí mismo, y coexiste con el mundo que hay dentro del bolso”, explicó.

BHARTI KHER

En el Reino Unido, donde creció, y en la India, el país de origen de sus padres, donde vive ahora, Bharti Kher explora cuestiones de identidad y cultura a través de obras cautivadoras. Al reinterpretar potentes símbolos, sus piezas tejen lazos entre el pasado y la modernidad, a la manera del bindi, el hilo conector de su universo. Esta marca circular que las mujeres indias se pintan en la frente puede ser tanto un refinado accesorio de moda como un símbolo. 

La artista transforma el bindi, desviándose y trascendiendo su significado social. Fascinada por este “tercer ojo”, la artista feminista lo ha convertido en su firma, un emblema reimaginado a través de creaciones que mezclan la pintura, el collage, la fotografía y la escultura. En el Lady Dior, este motivo singular aparece en forma de delicadas serpientes, encarnaciones de la fuerza vital, la transformación y la curación. Realzadas por una cálida gama cromática, florecen en movimientos hipnóticos sobre el icónico bolso de Dior.

MAI-THU PERRET

Desde la Bauhaus hasta el yoga, y desde el yoga tántrico hasta el modernismo literario, la artista franco-suiza Mai-Thu Perret explora los límites entre disciplinas. Sus composiciones, que mezclan vídeo, pintura y escultura, se componen de materiales sin procesar y hechos a mano, como la cerámica, los bordados y el ratán. Su proceso representa un modo de reconsiderar el papel de las mujeres en el arte occidental, a través de técnicas a menudo consideradas simplemente decorativas. Mediante sus chocantes obras explora las utopías de nuestra civilización y la idea de comunidad, en especial a través del prisma de la feminidad. Fascinada por los idiomas imaginarios, ha creado un misterioso alfabeto compuesto de símbolos abstractos, inspirado en un método educativo empleado en las escuelas infantiles alemanas del s. XIX. 

Estas letras, situadas en la encrucijada entre la escritura cuneiforme, la pintura y la estética de Mondrian, se despliegan en forma de tapiz sobre el bolso Lady Dior, y sobre versiones en miniatura sublimadas con preciosos bordados de cuentas de cristal. Estas creaciones cuentan con asas y charms de “Dior” esmaltados de metal, que reproducen piezas de cerámica creadas por la artista y cuestionan el léxico de la moda y el simbolismo del logotipo. Una habilidosa celebración del savoir-faire y de la belleza de los gestos, tan queridos para Mai-Thu Perret y la maison Dior.

CHRIS SOAL

Influido por la identidad cultural de su país de origen y de residencia, Sudáfrica, Chris Soal cuestiona las cercanas y complejas relaciones entre la vida urbana, los ambientes íntimos y la ecología. Su enfoque creativo, que incluye materiales reutilizados, refleja su sensibilidad hacia las texturas, las formas y la luz. El artista crea atractivas esculturas totalmente compuestas de objetos cotidianos, cuya naturaleza efímera y funcional se transforman en una obra de arte duradera. Para Dior, juega con el chocante contraste entre estos objetos triviales, muchos de ellos símbolos de la sociedad de consumo, y el Lady Dior, imbuido de un rico legado y un savoir-faire excepcional.

 Así pues, cubre el icónico bolso de tapones de botella doblados con la firma de “Dior”, que recuerdan conchas de cauri en un despliegue de colores mágico. Como oda a su firma artística, el charm de la “o” en el nombre de Dior toma la forma de un elegante abrebotellas. Otra versión está adornada con palillos, fabricados, pintados y bordados a mano, una expresión única de la infinita habilidad de las “petites mains”. Los efectos ilusorios flotan entre la imaginación y la realidad, la dualidad y la simbiosis, ofreciendo una nueva percepción del mundo y de la moda.

CLAIRE TABOURET

Paisajes, cuerpos que se abrazan o se enfrentan, niños disfrazados, jóvenes debutantes, retratos de grupo, emigrantes en el mar… Los personajes de Claire Tabouret, que resaltan la vulnerabilidad de las relaciones humanas, hechizan por su sensibilidad, su perspectiva singular y su desconcertante misterio. La pintora francesa, que se expresa mediante arte figurativo, adopta una paleta de color única, mezclando tonos naturales con artificiales y sintéticos, casi ácidos, lo que baña sus paisajes de una atmósfera inmediatamente reconocible. Enfocando el Lady Dior como un lienzo en blanco sobre el que dar rienda suelta a su imaginación, ha trasladado su autorretrato, realzado por las pinceladas atrevidas y expresivas, a uno de los bolsos, donde aparece como un vampiro con la boca ensangrentada, devorando uno de los charms del bolso. 

Esta versión del bolso, sorprendente y romántica a la vez, está acentuada por un cuello de encaje blanco, una sutil evocación del fantasmagórica atuendo de Drácula. Otra obra, que muestra a un círculo de bailarines, se despliega con gracia sobre otra versión de pelo de imitación, como un eco de la disciplina hipnótica y liberada tan apreciada por Christian Dior y Maria Grazia Chiuri. Estas creaciones, una oda a la habilidosa atención por los detalles de la Maison, están adornadas con forros fosforescentes, reflejos brillantes de la firma cromática de la artista.

OLGA TITUS

Cada una de las obras magnéticas y plurales de Olga Titus es una celebración del mundo y sus costumbres infinitamente ricas. Inspirada por la cultura de sus abuelos, de origen indio y malayo, así como por sus numerosos viajes, la artista suiza teje valiosos lazos entre civilizaciones a través de creaciones eclécticas. Su territorio de experimentación es un “otro lugar”, un cosmos, un encuentro entre el yo y el otro: un lugar imaginario donde cobre vida una nueva cultura, en la imagen del “tercer espacio” teorizado por Homi K. Bhabha.

Su obra, abierta a diferentes lecturas, oscila entre las realidades digitales y materiales, lo que permite que florezcan multitud de individualidades y expresiones singulares. Sus pinturas de lentejuelas, que extienden el campo de las posibilidades, nacen de la voluntad de ir más allá de las versiones digitales y de hacerlas tangibles. Sus reinterpretaciones del Lady Dior, adornadas con delicadas cuentas caleidoscópicas, y que ve como “un pequeño cosmos”, revelan gracias a su acabado de doble faceta un adorno híbrido en perpetuo movimiento, que, al tocarlo, da lugar a dos universos distintos. En la versión en miniatura del icónico bolso, unas máscaras decorativas representan la firma única de Olga Titus y rinden homenaje a las artes del mundo, desde África hasta Asia, una alegoría de su propio baúl de curiosidades que trasciende los objetos cotidianos.

RECYCLE GROUP

Tras crecer juntos (ambos son hijos de artistas) y colaborar años más tarde en la exposición Recycle, Andrey Blokhin y Georgy Kuznetsov, un dúo creativo situado en las fronteras de la realidad, fundaron Recycle Group en 2008. A través de mensajes subliminales, cuestionan la naturaleza paradójica del futuro y exploran el concepto de “inmortalidad virtual” para resaltar la poderosa y compleja relación entre hombre y máquina.

Sus obras obsesivas e hipnóticas incorporan materiales tangibles, medios audiovisuales y realidad aumentada, y se adentran en una nueva dimensión del arte, libre y atrevida. Para el proyecto Dior Lady Art, su interpretación del bolso simboliza una visión cambiante del mundo, moldeado por el frenesí digital contemporáneo, con efectos de ondas y vértices que deconstruyen y remodelan el legendario motivo Cannage. El Lady Dior, que recuerda a un objeto inmaterial, se metamorfosea y se abre a múltiples percepciones. Estas excepcionales creaciones, que conectan el pasado con un futuro digitalizado, reflejan mundos deslumbrantes de los que emerge nuestra propia relación con la existencia.