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El New Look, una leyenda

12 de febrero de 1947, un éxito internacional

Es la historia de un término que, gracias a un instante mágico, logra abrirse paso en la leyenda. El 12 de febrero de 1947 a las 10h30 Christian Dior presenta, a los 42 años, su primera colección a la prensa en los salones del nº30 de la avenue Montaigne, inundados con las flores de Lachaume. La redactora jefe de Harper’s Bazaar, Carmel Snow cree totalmente en el talento del modisto, en quien ya se había fijado en 1937 con el modelo Café anglais que diseñó en aquel momento para Robert Piguet. Al concluir el desfile, tras haber visto esas siluetas inéditas, esos largos, esos volúmenes, esos talles ajustadísimos y bustos endiabladamente sexys, exclama: «Mi querido Christian, ¡sus vestidos tienen un auténtico new look!» Un corresponsal de la agencia Reuter capta la fórmula al vuelo, la escribe raudo en una tarjeta que le lanza desde el balcón a un mensajero apostado en la avenue Montaigne. ¡La noticia se conocerá ese mismo día en Estados Unidos! Antes que en Francia, cuyos periódicos están en huelga desde hace un mes…

new_look_1947_vze_01La periodista americana, que por su parte telegrafía la genial fórmula a su redacción, no era plenamente consciente de su acierto. La novedad de la que habla produce el efecto de una bomba a ambos lados del Atlántico. Hace tan solo dos años que la ha terminado la guerra y Dior, con esta colección tan suya, pasa definitivamente la página de las restricciones, de la tristeza, del racionamiento, de la gravedad, de los uniformes. Quiere, con toda la seriedad del mundo, devolver a las mujeres el gusto de la ligereza, el arte de gustar: sabe desde su infancia que ellas siempre lo mantienen oculto en su interior, incluso en las circunstancias más dramáticas. Es algo que aprendió en Granville, durante la Primera Guerra Mundial al ver cómo las señoras miraban las revistas parisinas que tanto les costaba conseguir: febriles, y luego impresionadas por los «vestidos a la moda», se iban corriendo a hacérselos ellas mismas nada más cerrar la revista.

El Traje Bar, icono del New Look

Con su New Look revolucionario, Christian Dior escribe otro capítulo de la historia de la moda. De hecho, para escribirlo debe darle literalmente forma con sus propias manos. Así, el arquitecto que hay en él, tuvo que moldear a martillazos a un Stockman demasiado rígido, reacio a llevar las telas preparatorias de sus prendas visionarias, cuenta su amiga Suzanne Luling: «Y fue así, a martillazos nerviosos como le dio al maniquí las formas de la mujer ideal para la moda que iba a lanzar.» Su objetivo está claro, la mano no le tiembla. «Quería que mis vestidos fuesen ‘construidos’, moldeados sobre las curvas del cuerpo femenino, estilizando su perfil. Realzaba el talle, el volumen de las caderas, ensalzaba el pecho. Para darle más cuerpo a mis modelos, hice que se forrasen prácticamente todos los tejidos de percal o de tafetán, retomando así una tradición abandonada desde hacía tiempo.»
El 12 de febrero de 1947, a las 10h30, la presentadora anuncia el «número uno, number one». El primer modelo lo lleva Marie-Thérèse y abre el baile durante el cual el público fascinado verá desfilar noventa siluetas correspondientes a dos líneas directrices: En huit y Corola. Bettina Ballard, redactora jefe de moda en Vogue, se muda a Nueva York unos meses antes, tras quince años cubriendo desde París la moda francesa, con el convencimiento de que Europa era un páramo desolado para la moda. Pero como buena perdedora no puede sino inclinarse ante el genio innovador de Dior: «Hemos sido testigos de una revolución en la moda y al mismo tiempo una revolución en la forma de mostrar la moda.»

new_look_tailleur_bar_vze_02El traje Bar, inmortalizado por la famosa foto de Willy Maywald, firma esta colección con su chaqueta en shantung color crema con faldones redondeados que se ciñe a las curvas del busto y su gran falda plisada negra que se ensancha y aporta a la figura un swing elegante nunca visto antes. El conjunto se completa con acierto con un pequeño sombrero negro simplemente insolente sobre la cabeza, guantes y zapatos finos, afilados, en ruptura total con los zapatos de punta cuadrada y plataforma que llevan todas las que han venido a ver el desfile. Se pueden desgranar como quien deshoja una margarita las piezas maestras de esta colección manifiesto que plasma tanto un estilo como el talante de un hombre riguroso y alegre.

new_look_tailleur_bar_vze_03Tenemos pues el traje Passe-Partout en crepé de lana azul marino, chaqueta con cuello, bolsillos en el pecho y los faldones y falda tubo que dibuja la irreprochable línea En huit. El vestido de tarde Corola en lana negra cerrado por cinco grandes botones posados sobre el busto y su falda plisada con los bien bautizados de pliegues milagrosos. El vestido tubo Jungle y su motivo pantera, el vestido Soirée con dos niveles de plisados superpuestos en tafetán azul marino… En suma, desde Rita Hayworth a las mujeres de a pie a quien la costura no solía contaminar, pero que durante la guerra aprendieron a hacer milagros con su máquina de coser, todas quieren adoptar este new look que el propio Christian Dior analizará más tarde como «el retorno a un ideal de felicidad civilizada».

new_look_tailleur_bar_vze_04Poco después del desfile, la revista Elle mostrará una foto destacando las pantorrillas de Marlène Dietrich, las «piernas más hermosas del mundo», e insistirá en que se miren con atención ya que… nunca más serán vistas puesto la estrella de cine acababa de encargar diez vestidos New Look que con su dobladillo las ocultarían a partir de ese momento. Dior se convierte entonces en «el francés más conocido del mundo» según el título del periódico L’Aurore. Una foto muestra a dos mujeres rasgando el traje New Look de una tercera en plena calle, indignadas por el largo de la tela y esa sensualidad indecentes. Eso equivalía a no entender la motivación de Dior que al diseñar «mujeres-flor, hombros suaves, bustos generosos, talles finos como lianas y faldas amplias como corolas» tenía como único objetivo hacerlas felices. Y lo consiguió.

new_look_tailleur_bar_vze_05Más de seis décadas después de su nacimiento, la revolución del New Look y su espíritu siguen inspirando a Dior. Están presentes en la imaginación de François Demachy, perfumista-creador de la casa, que rinde homenaje a las mujeres-flor de Christian Dior con el perfume de la Colección Privée New Look 1947, con notas de rosa, jazmín, iris. Están presentes en la intención de Raf Simons que reinterpreta, temporada tras temporada, las curvas míticas de la legendaria chaqueta Bar, la imagina en versión bustier o dotada de varios faldones, la diseña en dénim de lana o la adorna con estampados de tejidos masculinos. El New Look es una revolución perpetua.