El icónico Lady Dior
El Lady Dior, icónico objeto de deseo y emblema de la elegancia Dior, tiene una historia extraordinaria que se reescribe continuamente con sus múltiples reinvenciones. Temporada tras temporada, Maria Grazia Chiuri rinde homenaje y reinterpreta su diseño refinado a través de maravillosas reinterpretaciones que magnifican su carácter eterno.



En el corazón del savoir-faire y la excelencia
Cada Lady Dior comienza su viaje en los talleres italianos de Dior, donde cobra vida gracias a la artesanía virtuosa de las delicadas manos artesanas. Este savoir-faire en constante evolución sobrepasa los límites conocidos, y los meticulosos detalles dan forma a la identidad única de cada bolso. Como toque final, este bolso imprescindible se adorna con delicados charms de la suerte “Dior” que evocan los talismanes que Monsieur Dior, apasionado de la superstición, llevaba siempre consigo.
LADY DIANA Y LADY DIOR
En septiembre de 1995, Lady Di se encontraba en París con motivo de la inauguración de una exposición retrospectiva de Paul Cézanne en el Grand Palais, y recibió un regalo muy especial: un bolso Dior. La excepcional embajadora lució el accesorio en numerosas ocasiones, y dio nombre a la exquisita pieza: Lady Dior.
Durante una visita oficial a Argentina en noviembre de ese mismo año, la princesa apareció con el bolso cuando bajaba del avión en Buenos Aires. La escena fue inmortalizada es una foto icónica que dio la vuelta al mundo. El accesorio se convirtió rápidamente en uno de los favoritos de Lady Di y lo llevaba en todas sus apariciones, hasta tal punto que pidió una versión azul marino a juego con sus ojos. Gracias a esta madrina excepcional, apasionada de este objeto de deseo por sus curvas modernas y elegantes y “porque le quedaba bien”, su nombre pasó a ser Lady Dior.
Personalice su Lady Dior
My ABCDior
La personalización My ABCDior cobra vida en el Lady Dior en forma de delicadas insignias que rinden homenaje a los iconos Dior y a la creatividad de la Maison.
Dior Lady Art #8
Temporada tras temporada, el Lady Dior continúa forjando su legado a caballo entre la modernidad y la excelencia, y se convierte, más que nunca, en un objeto de arte y de deseo reinterpretado por artistas de todo el mundo.